El gobierno nacional demuestra la incapacidad de administración, el cinismo y insensibilidad por las incoherencias que llevan adelante con estas medidas anunciadas. Hablan de futuro y terminan aplicando las recetas del pasado.

Hace un año atrás, el mismo ministro de Economía decía que el kichnerismo quería hacer una campaña sucia diciendo que volvíamos a tomar deuda con el FMI y no era verdad. ¿Y ahora?… le vuelven a mentir a la gente: muchos confiaron en votar el famoso cambio, con la esperanza de vivir mejor, no de que les quieran hacer creer qué hay que padecer en el presente y ajustar para que en algún futuro incierto, podamos estar mejor, porque el tiempo pasa, la gente está peor, y todo el tejido social se va destruyendo día a día.

Decían que íbamos camino a ser Venezuela pero hicieron una devaluación brutal de casi un 15% de nuestra moneda en menos de una semana, haciéndonos parecer a un país africano en relación a las calificaciones de las encuestadoras de riesgo.

Los medios tendrían que preguntarle al Presidente y a su equipo si verdaderamente quieren achicar el déficit como dicen, o si lo que hacen es sólo para favorecer la transferencia de recursos a los sectores más concentrados de la Economía. Porque no se entiende, por ejemplo, por qué les sacaron las retenciones a la minería o la soja, y no obligan a liquidar la cosecha para tener algo de liquidez propia de dólares en vez de seguir tomando deuda, en vez de hacer padecer al sector de los trabajadores, a los jubilados, a las fuerzas de seguridad o los docentes, a todos los ciudadanos que los acompañaron con su voto y se sienten estafados por las medidas que van en contra de proteger a los argentinos, la falta de empleo, una inflación galopante, la pérdida del poder adquisitivo de los salarios y de una mejor calidad de vida general